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20120105

Partidos políticos peruanos. Año 2012.

La crisis de partidos políticos peruanos se manifiesta de diversas maneras, algunas de las cuales hacen más evidentes las características generales de una crisis sistémica y “pandémica” que afecta la institucionalidad democrática del Perú. Las “masas” partidarias han sido diezmadas, los “cuadros” partidarios han quedado diezmados, y los partidos que han sobrevivido hasta ahora carecen del pleno dominio de sus funciones vitales. La virulencia es tal, que los nuevos partidos no consiguen completar su desarrollo.


Los Partidos

En el año 2011 – tras pocos meses- de 28 partidos políticos, trece perdieron su inscripción -es el caso de Fuerza Social y Fonavistas del Perú, entre otros- de manera que a la fecha en el Perú, quince partidos quedan legalmente reconocidos por contar con inscripción vigente en el Registro de Organizaciones Políticas. En estas circunstancias, se constata que la proliferación de los Movimientos Regionales y Locales se constituye en una existencia política institucional efímera, un transfuguismo y una atomización política.

Partido Aprista Peruano (PAP).- En un panorama de crisis generalizada de partidos en nuestro país, el PAP no es "el partido más organizado" como se autoproclama en su propaganda. Es "el partido menos desorganizado". No tiene Parlamentarios Andinos. Tiene un Gobierno Regional. En las elecciones, con extraordinarios recursos económicos del Estado “propagandizó obras” pese a la prohibición expresa de las normas legales y electorales. Así, “fraudulentamente”, “tramposamente”, ha conseguido ganar el mayor número de alcaldías en comparación con los demás partidos. Del mismo modo, en las elecciones congresales su candidata más votada fue elegida cometiendo comprobadas infracciones legales y electorales. Estas maneras inescrupulosas sumaron votos con los que el PAP consiguió –apenas- pasar la valla electoral. Ya sin el poder seductor de la administración del Estado, para las elecciones regionales y municipales del año 2014 se apoyaría en la cantidad de afiliados que ha dejado “copando” las instituciones públicas, y con la ilusión de que sea creíble que a la tercera vez sí cumplirá sus promesas –tras enfrentar investigaciones fiscalizadoras- un Alan García que para las elecciones generales de 2016 estará ya casi septuagenario.

Acción Popular (AP).- Tras los procesos electorales realizados en los últimos meses, Acción Popular es el único partido con una presencia (titular y/o accesitaria) en todos los niveles de representación por elección popular, habiendo conseguido tener representantes electos para el Congreso de la República, Parlamentario Andino (Accesitario acreditado), Gobierno Regional, Alcaldías Provinciales y Alcaldías Distritales. Tiene casi tantos Congresistas como el PPC y PP, y más que todos los demás si exceptuamos los dos partidos cuyos candidatos pasaron a segunda vuelta electoral. AP es uno de los cuatro partidos que tienen un Gobierno Regional (los restantes once partidos no tienen Gobierno Regional). AP es el tercer partido con más Alcaldes y Regidores a nivelnacional (con más que PP y PPC juntos, con más que Gana Perú y Fuerza 2011 juntos). En el caso de elecciones internas para cambio de dirigentes, AP es el partido que realiza elecciones con mayor frecuencia y que cumple mucho mejor con la periodicidad estatutaria. Los datos y cifras recogidas de fuentes oficiales –v. cuadros- en un contexto de crisis generalizada de partidos, revelan que contrariamente a la escasa atención que le otorga la prensa limeña (de cobertura nacional), Acción Popular es uno de los dos partidos políticos más importantes actualmente. Sin embargo, ante la opinión pública no tiene candidato presidencial. En estas circunstancias “El candidato” presidencial es un símbolo -que goza desmesurada importancia en relación a su partido- sin cuyo magnetismo, tanto el electorado, como el financiamiento y la prensa, son masivamente esquivos.

Perú Posible (PP).- Aunque sin consolidarse plenamente, se recupera parcialmente, pese a la derrota electoral de su fundador y ex Presidente de la República del Perú, Alejandro Toledo (de quien depende bastante). A diferencia de hace cinco años, refuerza su condición de partido político importante de nivel nacional, con una posición expectante en comparación con otros. Es el cuarto partido por el número de Congresistas, pero en alianza representa la tercera fuerza parlamentaria. Es el segundo partido con más Comités-Locales registrados, y PP tiene un afiliado como Parlamentario Andino titular (PPC también y AP un accesitario, todos los demás titulares o accesitarios son "independientes" invitados). Tiene representación municipal, pero de mediocre cantidad, y no cuenta con ningún Gobierno Regional. Sus esfuerzos de institucionalización hasta ahora distan mucho de ser suficientes, de manera que su “suerte” – su destino electoral y político- permanece indesligable a Alejandro Toledo.

Partido Popular Cristiano (PPC).- Hasta febrero de 2011 se encontraba en peligro de perder su inscripción junto con sus aliados (apenas alcanzaban el 5% de preferencia electoral en conjunto, según todas las encuestas), pero ha superado al PAP en cantidad de afiliados y comparte con PP la segunda mayor cantidad de Comités-Locales. El PPC tiene la tercera mayor cantidad de Congresistas, y tiene un afiliado como Parlamentario Andino titular. Su mayor fuerza se concentra casi exclusivamente en la capital, Lima, que es sede de las centrales mediáticas de cobertura nacional. Su representación municipal a nivel nacional es escasa, y de sus treintaiún Alcaldes, quince lo son en distritos de Lima Metropolitana, con lo que resulta la representación municipal más importante en la capital. Asimismo, de sus siete Congresistas electos, seis lo son también por Lima metropolitana. No cuenta con Gobiernos Regionales y no tiene Alcaldes Provinciales. Aunque al país no le ha brindado un Presidente de la República hasta ahora, el PPC tiene comprobada experiencia en constituir alianzas electorales prácticamente sin perder su identidad partidaria.

Partido Nacionalista Peruano (PNP).- Ha participado como “Gana Perú” incluyendo así a otras agrupaciones con las que formalmente no podía suscribir alianzas pero sí “acuerdos políticos”. Sus simpatizantes muestran una fuerza identitaria pero se administran con bastante informalidad institucional. Tienen el mayor número de Congresistas electos. No tiene Parlamentarios Andinos afiliados aunque dos "independientes" invitados sontitulares. Carece de GobiernosRegionales y Provinciales propios. En representación, comparativamente su potencial principal radica en su cantidad de Congresistas, en tanto que a nivel distrital casi no tiene alcaldes. Su gran impulso político cohesionador proviene y depende de su fundador Ollanta Humala, Presidente Constitucional del Perú para el periodo 2011-2016. Nadine Heredia, “Primera Dama”, se avizora políticamente como precandidata presidenciable.

Alianza Para el Progreso (APP).- Tiene un Gobierno Regional, y la segunda mayor cantidad de municipalidades (concentradas principalmente en la costa norte peruana). Además tiene un par de Congresistas. Cuenta con numerosos "invitados" y el proceso de selección de sus candidatos no es el más transparente. Está por probarse la lealtad de sus afiliados novísimos y de aquellos “reciclados” de otras agrupaciones políticas.

Somos Perú (SP).- Cuenta con un par de Congresistas, un Gobierno Regional y es el cuarto partido con más Alcaldías. Como la mayoría de partidos, no tiene mucha claridad en el proceso de selección de sus candidatos, a pesar del “cumplimiento” con las “elecciones” internas. Es uno de los partidos con menos Comités-Locales reconocidos. No cuenta con Parlamentarios Andinos (ni titulares ni accesitarios).

Fuerza 2011 (F11).- Tiene la segunda mayor cantidad de Congresistas electos, pero su representación municipal es de mediocre cantidad. No tiene Parlamentarios Andinos afiliados, aunque un "independiente" invitado es titular. No tiene ningún Gobierno Regional. Su candidata Keiko Fujimori quedó segunda en las elecciones a la Presidencia del Perú, pero es el partido con el menor número de Comités-Locales reconocidos y tiene también el menor número de afiliados a nivel nacional. Así, los Fujimori –padre e hija- demuestran incapacidad y/o desprecio para su partido, al cual instrumentalizan para “cumplir” las formalidades electorales.

Unión Por el Perú (UPP).- Solo tiene un Congresista electo y representación municipal con mediocre cantidad. Cuenta con numerosos "invitados" y el proceso de selección de sus candidatos tampoco es el más transparente. También está por probarse la lealtad de sus afiliados especialmente de aquellos “reciclados” de otras agrupaciones políticas.

Restauración Nacional (RN).- Solo tiene un Congresista electo y representación municipal con mediocre cantidad. Sus simpatizantes muestran una identidad en proceso de consolidación. Su accionar político a partir de una motivación religiosa y de valores cristianos lo semeja parcialmente a la democracia cristiana en versión evangélica peruana, aunque con menos doctrina social y más pragmatismo.

Partido Humanista (PH).- Solo tiene un Congresista electo y una ínfima representación municipal, circunscrita principalmente a los departamentos de La Libertad y Lambayeque. No tiene Gobiernos Regionales ni Provinciales.

Solidaridad Nacional (SN).- Toda su representación se limita a sus tres Congresistas, no obstante forma “Bancada” con otros cuatro Congresistas independientes "invitados". Acaudillado por un ex candidato presidencial hasta hace poco dos veces Alcalde de Lima, actualmente no tiene ni un solo Alcalde en todo el territorio nacional.

Cambio 90 (C90).- Solo cuenta con un Congresista electo (por Lima) y no tiene Gobiernos Regionales ni Alcaldes Provinciales ni Distritales.

Siempre Unidos (SU).- No tiene Congresistas, ni Gobiernos Regionales, ni Alcaldes Provinciales. Su representación se circunscribe a algunos Alcaldes Distritales agrupados principalmente en Lima Norte.

Todos por el Perú (TP).- Antes, Coordinadora Nacional de Independientes. Este partido legalmente de alcance "nacional" tanto como todos los antes mencionados, no cuenta con Congresistas, ni Gobiernos Regionales, ni Alcaldes Provinciales y tiene una representación que en todo el territorio nacional se limita a solo un Alcalde Distrital cajamarquino.

Precariedad partidaria y caudillismo

En Lima Metropolitana, superpoblada capital del Perú y la ciudad más habitada de la costa occidental del océano Pacífico o del oeste continental americano –y con mayor población que cualquier ciudad alemana, italiana o española, por ejemplo- se refleja significativamente la diversidad cultural peruana incluyendo numerosas características organizacionales de sus instituciones. Los partidos políticos al ser en alguna medida parte de la sociedad a la que pretenden representar suelen contar con denominadores comunes con la sociedad que los alberga.

Como síntoma de la crisis de institucionalidad política partidaria, demostrando informalidad e improvisación, está el caso de un distrito limeño –Independencia- en el que se presentaron ante el Jurado Electoral Especial respectivo, 16 (dieciséis) listas municipales solicitando su inscripción para competir democráticamente en los comicios de noviembre de 2010, de las cuales solo 1 (una) lista municipal –la de Acción Popular- fue inmediatamente admitida. Todas las demás, las 15 (quince) listas restantes no fueron admitidas por no cumplir conlos requisitos legales y/o electorales (si bien, luego se les concedió un amplio plazo adicional para subsanar sus carencias). Entre estas listas inicialmente no admitidas se encontraban la propia del alcalde que pretendía la reelección, así como la de un ex alcalde precedente que intentaba retornar a la conducción municipal, la de un exgerente municipal del mismo distrito, la de un ex gobernador también del distrito e incluso la de quien resultaría elegido como el nuevo alcalde (cuya gestión inició con el año 2011).

En estrecho margen de tiempo el Perú ha tenido Elecciones Regionales y Municipales, así como Generales (Presidenciales y Congresales) y para el Parlamento Andino, lo cual se ha traducido en un recambio general de las autoridades electas en todos los niveles políticos del país.En las elecciones regionales y municipales, han predominado los “movimientos” políticos regionales y locales. En cambio, pocos meses después, en las elecciones generales han predominado las “alianzas” electorales.

La institucionalidad democrática en el Perú se manifiesta endeble, con partidos políticos que resultan reducidos y débiles. Esta crisis, en varios partidos estuvo disfrazada por el caudillismo político.

Los electores peruanos -en su gran mayoría- no están votando por el mejor partido, ni por la mejor ideología o doctrina, ni por el mejor plan de gobierno, ni por el mejor equipo técnico, ni por los mejores cuadros políticos, ni por los mejores candidatos, y muchas veces tampoco por los mejores líderes pues en numerosas ocasiones se conforman tan solo con escoger a "caudillos" de entre aquellos que consideran que tienen más probabilidades de ganar las elecciones (y de esta manera, sentirse también ganadores).

Desde hace años en el Perú, los caudillos "arrastran" miles o millones de votos, y "grandes" sociólogos, politólogos e historiadores, analistas de la realidad nacional, por obnubilación o por parcialización no han sido capaces de resaltar plenamente este fenómeno. Los votos no han estado revelando la fortaleza de los partidos sino el caudal electoral de sus caudillos. El caudillismo a diferencia del liderazgo no construye institucionalidad, no produce renovación, es partidariamente estéril. La organización ciudadana peruana tiene raigambre en una tradición de tendencia solidaria democratizadora (ayni, minca, cooperación popular, “el pueblo lo hizo”), opuesta a aquella otra tradición de tendencia autoritaria que frecuentemente pretende hacer de un caudillo, un Presidente (un “Inca” pero re-simbolizado). Al interior de los partidos, la carencia organizativa democrática y democratizadora se manifiesta en la ruptura, distanciamiento y enajenación con la población que pretenden representar.

Resulta aparentemente paradójico y ciertamente sintomático, que uno de los partidos que finalmente pasó a la segunda vuelta electoral y que con ello obtuvo millones de votos, Fuerza 2011, sea de entre todos los quince partidos políticos que tienen su inscripción registral vigente, el que tiene menos afiliados.

Un hallazgo que requiere discusión a nivel semiológico, el fenómeno “OKAT”, es que las cuatro agrupaciones políticas con mayor votación en las elecciones generales del año 2011 (dos partidos políticos y dos alianzas electorales), han tenido en el centro de su símbolo a una letra, que es inicial de un nombre o apellido del caudillo de un partido o alianza electoral: La “O” de Ollanta, la “K” de Keiko, la “A” de Acuña (de Alianza Para el Progreso, integrante de Alianza Para el gran Cambio) y la “T” de Toledo. Y a su vez, de entre estas cuatro, las dos más votadas fueron lasque tenían la letra más grande (la “O” y la “K”) quedando en tercer y cuarto lugar las que tenían la letra más discreta (la “A” y la “T”). En la cultura política peruana, esta simbología está deliberadamente orientada a resaltar y reforzar la imagen y recordación de un caudillo privilegiándolas en vez de las cualidades y contenido que supuestamente la agrupación política representaría (la “A” y la “T”, que quedaron tercera y cuarta), o casi reemplazándola (la “O”, que quedó primera), o reemplazándola totalmente (la “K”, que quedó segunda), en referencia al espacio que han ocupado en el símbolo electoral del partido o alianza. Cabe señalar, para mayor abundancia probatoria de la deliberada decisión de incluir las letras iniciales de nombres de personas, que en uno de los casos mencionados, junto a la “A” totalmente centrada, también se incluyó como parte del símbolo a las letras “PPK” siglas del candidato presidencial que encabezó una “alianza electoral” sin tener partido político. Aunque estas letras “PPK” han estado en una esquina, excéntricas, fuera del centro del símbolo, son parte del mismo, y demuestran la intencionalidad de convertir, sino en “el” símbolo (como sí, la “K”) por lo menos en parte de él, a las letras de las iniciales que identifican al caudillo.En este aspecto el caudillismo se revela fuertemente enraizado en la cultura peruana. Otra clave encontrada en estas mismas representaciones simbólicas, reveladora en el mismo sentido, es que si las letras iniciales de nombres y apellidos de personas fueron abrumadoramente marcadas en las cédulas de votación, mucho más que todos los demás símbolos (78.406% contra 9.248%), comparativamente también las dos letras de nombres de personas superaron ampliamente a las dos letras de apellidos (48.46% contra 29.946%). Queda pendiente de otra investigación, centrada en estos detalles, identificar en qué medida estas son o no señales de las características particulares y tendencias que tendría el caudillismo peruano de actual preferencia por las mayorías del país, y la interpretación minuciosa que debiera dárseles.

Desde hace dos décadas, la mayoría de partidos peruanos se han convertido en -o han nacido como- "Listas Electorales" peligrosamente expuestas así a la tentadora oferta del mejor postor, a "invitados" o "afiliados" de último momento para cumplir con requisitos y cuotas. Los partidos poseedores de una mayor cantidad de afiliados -que no se corresponde necesariamente con los simpatizantes electorales- pero a la vez con una militancia más activa, al parecer son mucho menos propensos a estas “desnaturalizaciones”, destacándose el Partido Aprista Peruano (PAP) y Acción Popular (AP), seguidos por Perú Posible (PP) y el PPC. Y sin embargo ninguno es inmune a los transfuguismos.

Partidos políticos en vez de solamente "listas electorales", he allí un necesario punto de inflexión. Con las actuales tendencias, previsiblemente en las elecciones regionales y municipales, los partidos -quizás con un par de excepciones- seguirán cediendo espacios ante los movimientos políticos (y estos son generalmente inconexos entre sí). Para las elecciones generales se avizoran frágiles alianzas electorales.

Otro fenómeno, es el de las encuestas. La mayoría de las encuestadoras que operan en la actualidad son las mismas cuyos propietarios o directivos visitaron el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), recibiendo sobornos de Vladimiro Montesinos Torres -durante la corrupción gubernamental fujimorista- para falsear resultados e influir manipulando ilegalmente a la opinión pública. En términos generales, estas empresas y sus ilícitas actividades no han sido sancionadas pese a las denuncias y elementos probatorios exhibidos por los medios de prensa, manteniéndose en total impunidad y/o bajo sospecha para la opinión pública.

Partidarios y elecciones

El Perú tiene una población electoral de casi 20 millones de ciudadanos, de los cuales algo más de un millón está afiliado a un partido político (5.9% del total de electores), excluyendo la pequeña cantidad de ex-afiliados o ciudadanos que eran de los partidos cuya inscripción ha sido cancelada. A su vez, de 1 181 795 ciudadanos afiliados a algún partido político, más de dos terceras partes, es decir 800 692, pertenecen a uno de los cuatro partidos con más afiliados (de un total de quince): Partido Popular Cristiano, Partido Aprista Peruano, Acción Popular y Perú Posible. En tanto que menos de un tercio del total de afiliados, es decir 381 103 pertenecen en conjunto a los restantes once partidos con menos afiliados (V. cuadro). No obstante, fuera de temporada electoral, la inmensa mayoría de los locales partidarios se cierran y simultáneamente -salvo escasas excepciones- los respectivos comités tienden a diluirse, algo que los organismos electorales no están preparados para constatar.

Los ciudadanos peruanos participan en política, específicamente en partidos políticos, con diferentes motivaciones durante las campañas electorales.

En un pequeño grupo están los idealistas y/o sentimentalistas quienes por convicción racional o por emoción impulsiva y/o nostálgica participan en un partido político, constituyéndose con ello en un núcleo fiel al mismo. Para ellos la motivación principal es ganar las elecciones por considerar que sus propuestas son mejores y que suequipo de trabajo desempeñará una labor superior en la ejecución de las soluciones locales. Aunque pueden tener o no la esperanza de contar con un puesto de trabajo, ello les resulta secundario, pues aun variando su entusiasmo seguirán participando si es que el partido coyunturalmente tuviera reducidas posibilidades de un triunfo electoral. Es la militancia política real en el sentido que existe más allá de una ficha de inscripción. En este pequeño grupo puede incluirse un subgrupo de algunos fanáticos radicales e intolerantes.

En un grupo mayor se encuentran quienes procuran obtener un beneficio económico por su participación política. Son los oportunistas. Tienen muchas habilidades, aunque éstas suelen tener como denominador común su escaso escrúpulo en recurrir a actos informales y/o ilegales. Se les podría denominar los mercantilistas de la política y/o mercenarios políticos. Su participación en la política tiene un fin económico, personal e inmediato. En este grupo abundan los tránsfugas (muchas veces disfrazados de “independientes”). En algunos casos aparentan ser “radicales”, o “tecnócratas”.

Existe un tercer grupo, mucho mayor, de ciudadanos que no son activistas políticos partidarios o que pueden serlo muy ocasionalmente. Son los simpatizantes. Su simpatía puede ser fundamentada racionalmente y/o emotivamente. Es también una simpatía mayoritariamente temporal. Estos simpatizantes se encuentran a medio camino entre la participación política partidaria plena y la ciudadanía políticamente no participativa. Son los verdaderos “independientes” en actividad. Solo una parte de ellos luego se inscribe en un partido político.

Los militantes convencidos y quienes fungen serlo (los oportunistas) cumplen las principales tareas operativas y permanentes de la campaña electoral, en tanto que otros, simpatizantes, tienen solo una participación episódica, más o menos eventual.

Es de consideración que las redes sociales tradicionales y virtuales, de gran potencial y en permanente expansión, tendrían una importancia significativa directa muy restringida todavía en una sociedad deficientemente estructurada.

Durante los procesos electorales, el activismo político al interior de los partidos se incrementa exponencialmente llenándose los locales partidarios de afiliados y simpatizantes que van y vienen: La campaña electoral concentra toda la atención, el interés y las actividades. Culminadas las elecciones, la actividad de los comités partidarios disminuye inmediatamente al mínimo -o cesa- incluso en el partido ganador aunque en este caso en menor proporción y gradualmente desplazando su centro político hacia los locales administrativos estatales desde donde ejercerá el poder adquirido. De esta manera, cuando no es época de campaña electoral, los partidos políticos peruanos tienen tiempopara organizarse o reorganizarse, pero carecen de los recursos humanos para ello, prácticamente se quedan sin activistas o con muy pocos pues la mayoría de ciudadanos afiliados o simpatizantes pierden interés y retornan a sus actividades cotidianas (trabajo, familia, ocio, etc.). Y cuando sí es época de campaña electoral, los partidos políticos peruanos tienen recursos humanos para organizarse o reorganizarse, pero carecen de tiempo para ello, pues la actividad febril de la campaña electoral es la prioridad que absorbe todas las energías.

Estas paradójicas circunstancias que padecen los partidos políticos son propias de la sociedad peruana a la que pertenecen, son parte de su dinámica actual. De la misma manera, tampoco las ONG escapan de ellas. Cuando es temporada electoral proliferan las charlas, cursos y conferencias que las ONG organizan especialmente dirigidas a los candidatos,por ejemplo futuros alcaldes y regidores-aunque ellos están ocupados en sus campañas y no en capacitaciones- pero se sorprenden, lamentan o critican por las inasistencias a tan importantes eventos desperdiciándose muchas veces la calidad de sus expertos expositores. En cambio, cuando no es temporada electoral, las capacitaciones “desaparecen” o casi no existen. Dado que el año 2012 no es electoral, previsiblemente las ONG peruanas no efectuarán – o harán muy pocas- capacitaciones para futuros candidatos (es decir, para futuros alcaldes y regidores, etc.).

La ciudadanía en general, o con más precisión la masa mayoritaria de electores, no investigan qué partidos políticos tienen los mejores candidatos, ni los mejores equipos de trabajo, ni los mejores planes de trabajo, ni mucho menos las ideologías o doctrinas o principios programáticos, y por lo general tampoco escogen potenciales líderes, contentándose o conformándose con elegir entre “caudillos” que consideren con grandes posibilidades de salir electos, y “ganar” junto a ellos las elecciones. De esta manera, la decisión electoral es influida desmesuradamente por la visibilidad brindada al candidato “principal” (por ejemplo,con el financiamiento). En contraparte, la “otra cara de la moneda” en la descripción de esta relaciónentre electores y candidatos se complementa con lo planteado por Alberto Flores Galindo, cuando aludiendo al daño que efectúa el caudillismo a la institucionalidad democrática, afirma: “No interesan los programas, las ideas, los equipos: únicamente la confianza ciega en quien se siente literalmente asumiendo a todos. El caudillismo –militar o civil- nunca ha sido democrático. Reclama seguidores sin derecho a objeciones o réplicas. Convoca a las multitudes para recoger aplausos. No le interesa escucharlas.” (*). La antigua sentencia: “Los pueblos tienen los gobernantes que se merecen” pareciera graficar este círculo vicioso. En estas circunstancias –en un diagnóstico de la crisis de partidos políticos en el Perú- casi sin excepción, el candidato supera vastamente en importancia al partido con que postula.

Finalmente para el electorado, entre los numerosos factores que influyen en la decisión selectiva del voto, tienen mucha mayor importancia – más que los planes de gobierno, la preparación personal de los candidatos, o la calidad de los equipos que acompañan- principalmente los resultados de las encuestadoras (corrompidas durante el decenio fujimorista e impunes pese a los testimonios audiovisuales), cuyos directores o representantes opinan, analizan, explican y recomiendan basados en los resultados que ellos mismos brindan. La prensa recoge dicha “información”, la comenta, la difunde, y por razones de tiempo y/o espacio dadas la proliferación de agrupaciones políticas y sus respectivos candidatos, entrevista “a los candidatos que están primeros en las encuestas” (a nivel simbólico, el discurso imperante trata ampliamente de candidatos y mínimamente de partidos). Los así favorecidos tienen exposición mediática que le sirve para proyectar su imagen y visibilizarse más -y mejor- ante los electores (y ante los financiadores). El electorado mayoritario, al principio indiferente y/o confuso ante la gran cantidad de propaganda electoral de agrupaciones políticas y sus candidatos, va diferenciando que solo algunos “aparecen” en los medios de comunicación (y en los primeros lugares de las encuestas). Aunque hay excepciones, son básicamente de entre aquellos-de esta manera, más “visibles” y consecuentemente más comentados- que decidirá su voto: Posiblemente, otra vez, un “caudillo”.


Frederik Ugarte.

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(*) Flores Galindo, Alberto (1999). La tradición autoritaria. Lima: SUR Casa de Estudios del Socialismo, Asociación Pro Derechos Humanos APRODEH, p 66.

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